domingo, 8 de julio de 2012

Te levantas cada mañana sin querer hacer nada, cerrar los ojos y no volverlos a abrir jamás. Abandonar la partida. Cerrar las ventanas. Hundirte en tu silencio. Derramar lagrima tras lagrima, esperando mientras llega el Sol, el fin de la tempestad que te nubla y te emborrona. Pero no te das cuenta de que si no cambias tu forma de pensar seguirás viendo el cristal empañado aunque haga el más resplandeciente Sol. Mójate la nuca, levántate de la cama y vuelve al ruedo. Trata de dejar de intentar sobrevivir y aprende a vivir. Deja de existir y empieza a sentir la brisa en tu pelo. Se positivo en tu manera de mirar al infinito.

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